Cadilacs en el desierto

Photo by: Santiago Calviño Pardo

Photo by: Santiago Calviño Pardo

Permíteme adivinar los besos que tienes en reserva

Puedo pintarme los labios de rojo
ponerme aquel traje que tanto te gusta
bailar para que me mires….

Soy lo más parecido al sueño americano.

Perfume y cigarrillos
derrapando contigo
ingenuamente

pareces saber como descifrar la arquitectura del cielo.

Lágrimas de khol
en una carretera polvorienta

Hazme reír
antes de sucumbir.

Oraciones bermellón en mis dedos adornados de rosarios
la grandilocuencia de creerse inmortal.

Sólo págame los besos que me debes
para abanderar mis caderas….

pareces saber como descifrar la arquitectura del infierno.

Intro

Photo by: Santiago Calviño Pardo

Photo by: Santiago Calviño Pardo

 

Antes de partir un último café. En este caso en expresso, para no adormecer durante el viaje.

Y de viajes se trata, algunos interestelares, otros, simplemente paseos a lo largo del río, y muchos, cual explorador brújula en mano, hacia un lugar llamado uno mismo.

Bienvenidos a Expresso en el aeródromo, un rincón que existía en mi mente desde hacía mucho tiempo, y que por fin aterriza en la tercera dimensión.

Testigo de la sinrazón

 

Photo by: Santiago Calviño Pardo

Photo by: Santiago Calviño Pardo

 

Creo entenderlo
No hay más eternidad que la del «todo pasa»
Y los campos donde corrí descalza
¿No serán eternos?

¡Labraderos y jornaleros de legados!
¿Dónde he de escombrar mis triunfos?
Cuando llevo demasiado tiempo cavando fosas
para dar sepultura a la rabia que se alimentó de mi mano.

Este montón de huesos alcalinos
Con estruendo metálico
reclama del verbo
un visado para el infinito.

¡Labraderos y jornaleros de legados!
No deja de ser paradójico
ahora que lo entiendo.