Enemigos del ruido

Photo by: Santiago Calviño Pardo

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Los silencios que habito
en la mudez de tus palabras

entregar(nos) a la quietud
sentarnos a ver la noche marchitar.

Musitar aquella plegaria
entonar ese viejo ruego,
bramarlo sílaba a sílaba

y amordazar el silencio.

Tú, yo y el país de las setas

A Silvia, para que siempre sepamos apreciar el olor a verano.

Photo by Santiago Calviño Pardo

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La brisa caliente
en la noche efímera

la ópera de las ranas
los grillos en Do mayor.

El cielo apilado de estrellas,
los mosquitos preparados para hacer su Agosto
la silueta de la montaña.

El calor dulce
una vez controlado el incendio
allá donde acaba el mundo.

La mítica figura del búho
reinando sobre el cableado eléctrico
uno o dos murciélagos (si teníamos suerte)

Los castaños
¿Cómo olvidar los castaños?
Aroma de sueño,
hogar, de territorios desconocidos,
promesas de que todo será mejor
certeza de que todo está bien.

Sabor a manzanas, ciruelas y peras.
Canela.

El mar a lo lejos
y el contorno casi sensual
de una isla que tiene el ombligo hundido.

Las ranas y los grillos.
El olor a verano.

Acreción

Photo by Santiago Calviño Pardo

Photo by Santiago Calviño Pardo

Medir la distancia que te separa
del infinito.

Desempolvar los imperios abandonados
reducidos conscientemente a cenizas
por decreto de los dioses.

Aglomerarnos en el deseo,
cadena protón-protón

«Ritmos de reacción demasiado veloces
harían imposible la estabilidad hidrodinámica
de las estrellas».

Desintegrarnos,
extrañamente ajenos.